Caminado por Routeburn Track en Nueva Zelanda

Caminar en medio de la naturaleza, escuchar el sonido del viento y de los pájaros. Mirar al cielo y ver cuan maravilloso es su color, mirar alrededor y ver los diferentes tonos de verde, mirar en todas direcciones y ver lo perfecto del paisaje sin el sonido del celular, la radio, la televisión ni ningún otro dispositivo electrónico y sin nadie más que tu persona con tus pensamientos, tus complicaciones, tus temores y todas tus voces hablando o callando. Y ahí en el medio de todo y de nada a la vez, solo una cosa podes hacer: seguir caminando siempre hacia adelante.

Dialogo interno antes de viajar a Nueva Zelanda:

Yo – «¿En qué estabas pensando cuando decidiste hacer una caminata por la montaña de tres días, sola, en un país que no conoces y que encima no hablan tú mismo idioma?»

Mi otro Yo – «Bueno, lo que se dice pensando no estaba  pero hay cosas que no hay que pensar demasiado.»

Sí, todo viajero tiene este tipo de diálogos y aunque a veces nos hace pensar que estamos algo locos, no es así – no importa lo que diga la gente.

Ahora bien empecemos por el principio,

¿Qué es The Roteburn Track?

Nueza Zelanda (NZ) es un país donde la gente esta en contacto permanente con la naturaleza y están organizados para que disfrutar de ella sea simple y este al alcance de todos. A lo largo del país existen  muchos circuitos de Senderismo (hiking) que se pueden hacer en 1 a 8 horas con distintos niveles de dificultad. Solo aquellos circuitos que toman más de 2 días realizarlos se los llama The Great Walks, en total son 9 y se distribuyen entre las dos islas:

Isla Norte:

  • Lake Waikaremoana (46 km – de 3 a 4días),
  • Tongariro Northen Circuit (43 km – de 3 a 4 días)
  • Whanganui Journey (145 km – de 3 a 5 días)

Isla Sur:

  • Abel Tasman Coast Track (55.2 km – de 3 a 5 días)
  • Heaphy Track (78.4 km – de 4 a 6 días)
  • Routeburn Track (32 km – de 2 a 4 días)
  • Kelper Track (60 km – de 3 a 4 días)
  • Milford Track (53.5 km – 4 días)
  • Rekiura Track (32 km – 3 días)

Para realizar este tipo de caminatas se requiere reservar una cama en una o más cabañas (Huts) y contar con el equipo necesario para hacer la actividad, esto incluye: comida, agua, elementos para cocinar, botiquín de primeros auxilios, ropa y calzado adecuados para cada tipo de clima y por supuesto una bolsa de dormir.

  • Es muy importante hacer las reservas en las cabañas con anticipación. Yo lo hice 6 meses antes de viajar y en el Lake Mackenzie Hut solo quedaba 2 camas disponibles; así que a no dormirse!

Si te interesa saber más podes encontrar toda la información en la página del Departamento de Conservación (DOC) de NZ.

¿Cómo me  decidí a hacer la caminata?

Ya había decido que iba a ir a NZ, así que investigando que se podía hacer en ese país encontré una página que hablaba de las caminatas y me dije «qué bueno sería hacer algo así pero no tengo el equipo para hacerlo» y ahí quedo el tema por un tiempo.

Pero google ya sabía que yo estaba mirando cosas de NZ y me empezó a poner propaganda por todos lados y encontré la página de EasyHike que ofrecía el servicio de traslado desde y hacia la ruta de la caminata, la mochila con todos lo que se necesitaba: bolsa de dormir, comida, elementos para cocinar, impermeable, etc. Me pareció interesante y lo guarde en mis favoritos.

Pasado un tiempo, leí un articulo  que escribió Liz en su Blog Young Adventuress  y viendo las fotos me dije «lo tengo que hacer!». Da la casualidad que ella lo hizo con la empresa EasyHike y ahí todo me cerro, tome la decisión, me puse en contacto con Bobbie, una de las dueñas de EasyHike, y ella me explico todo lo que necesitaba saber y además me recomendó que iniciar la caminata desde el refugio The Divide hacia Routeburn Shelter, que es en el sentido opuesto al que lo hace la mayoría de las personas pero que era mucho mejor por la vista. Debo decirte que fue un muy buen consejo.

Inmediatamente reserve una cama en el Lake Mackenzie Hut y en el Routeburn Falls Hut desde la página de reservas del DOC. Todo estaba listo, solo tendría que esperar hasta que llegara el día.

Día 1 – De Queenstown a The Lake Mackenzie Hut

Miércoles, 6:45 de la mañana. El sol ya se encuentra arriba pero las nubes no lo dejan lucirse. Estoy en esperando con ansias el micro en el Kiwi Discovery. Me pregunto quien de los viajeros que se encuentran esperando conmigo hará lo mismo que yo.

El micro llega a las 7: 00, el chófer hace subir a un grupo de personas directamente al micro, y pregunta «¿quienes son los que van a hacer The Routeburn? Solo somos dos. Genial otro que debe estar ansioso como yo pero que lo simula como si fuese algo que hace habitualmente. El conductos nos pregunta «¿retiraron los ticket para la caminata? a lo cual respondo «Si» (lo primero que hice cuando llegue a Queenstown), mira al otro pasajero y dice «No, donde los puedo retirar». Mientras subía mi mochila al micro, el chófer le explicaba al otro viajero todo lo que iba a tener que hacer para conseguir el ticket.

Iniciamos el recorrido, era un viaje de 4 horas, mirando los hermosos paisajes de la zona. A las 2 horas de iniciado el viaje llegamos al pueblo de Te Anau (se pronuncia algo así como ‘tianu’). Es una parada obligada para estirar las piernas y poder desayunar. El lugar es ideal para pasar unas vacaciones tranquilas. A medida que vas ingresando al pueblo ves la cantidad de alojamiento que existe, todo dispuesto para que las familias pasen una vacaciones con vista al lago Te Anau. Recuerdo pansar que me hubiese gustado pasar el menos dos días en ese lugar.

El micro tenia como destino final llegar a Milford Sound, y entre Te Anau y Milford Sound haría varias paradas más para que los turistas pudiesen conocer los secretos del camino. Llego un punto en que ya no quería baja a ver nada más, lo único que me interesaba era llegar a mi punto de partida.

El micro finalmente llego a The Divide Shelter, y ahí nos dejo y siguió su camino. Eran las 11 de la mañana. El refugio se encuentra en medio de la ruta, lejos de cualquier poblado, la única forma de llegar ahí es por micro o auto.

Apenas puse un pie fuera del micro empezó a lloviznar. Eso no paresia intimidar a nadie. En el refugio estaban lo que iban a iniciar la caminata junto con los que acababan de finalizar la misma. Saque la campera para la lluvia, me calce la mochila, agarre los bastones e inicie oficialmente la caminata.

El sendero a lo largo del camino esta bien de delimitado, es imposible perderse, es más,  no te podes desviar, a un lado tenes la ladera y al otro lado el valle.

El cantar de las aves, el sonido del viento y tu respiración es tu compañero en el camino; solo interrumpido ocasionalmente por algún caminante en sentido opuesto que pasa junto a ti con una enorme sonrisa, y en su pasar te avisa que el paisaje vale la pena el esfuerzo.

Claro que cada uno tiene su ritmo y se toma su tiempo. Cuando estas ahí, te das cuenta que no sirve de nada correr o apresurarse, estas ahí para disfrutar. Mi andar no era rápido, cada vez que podía me detenía a mirar a mi alrededor con la idea de dejar esa imagen grabada en mi mente y para tomar muchas fotos – gracias a Dios que existen las cámaras digitales, que te permiten sacan infinidad de fotos.

De pronto, escuchaba pasos a mis espalda y cuando giraba, ahí estaba un caminante con otro ritmo, parecía que tenía como meta romper algún record o simplemente ya había hecho este circuito varias veces y se movía como pez en el agua o sencillamente no contaba con tres días y por lo tanto tenía que hacer más camino en menos tiempo, la verdad no lo se pero saludándome paso de largo y en un instante lo perdí de vista.

Así fue a lo largo de las horas, no podes decir que estas solo en el medio de la montaña pero tampoco podes decir que estas acompañado.

Pasado un par de horas llegas a la primera cabaña Lake Howden Hut, allí hay baños limpios y en muy buen estado que podes utilizar si así lo necesitas. En la cabaña había un grupo que estaba descansando mientras almorzaba algo liviano para poder continuar.

Mientras disfrutábamos del paisaje y del cielo nublado, llega en dirección opuesta un grupo de abuelos y cuando digo abuelos me refiero a más de 60 años con un estado físico envidiable, recuerdo que pensé que quería ser como ellos cuando tenga su edad. Ellos estaban a horas de terminar la caminata pero gozaban de una energía que no te puedo explicar, verlos a ellos me dio la fuerza extra para avanzar y una frase se instalo en mi mente, «si ellos pueden yo también, cero excusas». En ese momento no tenia ni idea de todo el trayecto que ese grupo había realizado pero aún así se quedaron con mi admiración. He de confesar que les quería sacar una foto pero no me atreví, no sabía como lo tomarían así que a ellos los llevo en mis recuerdos.

Me quite la campera para la lluvia, no la necesitaba, es más si la seguía usando iba a terminar más mojada por usarla la misma que por la llovizna. Cargue la mochila, he inicie la marcha.

Pasado un rato de caminar entre raíces y piedras – aquí fue donde vi la tremenda utilidad de los bastones de hiking – llegue a una encrucijada en el camino, en donde había un muchacho que cuando vio mi cara de «esto no estaba en mapa, que casi ni vi» me dijo que tenia dos opciones: el camino difícil o el camino fácil. Mire hacia mi izquierda y vi un camino lleno de piedra grandes, algunas alta, otras no. Mire hacia la derecha y vi pendiente de 3 metros que ocultaba lo que había detrás, pero no así el sonido a agua y viento corriendo con fuerza, pensé «debe haber un río«; así que la decisión estaba tomada, el camino fácil.

Cuando subí y sobre el camino me golpeo un viento fuerte que transportaba una densa garua. En ese momento me dí cuenta que el sonido venia de una catarata, de las Earland Falls, y tenía que pasar justo en frente de ella para poder continuar el camino. Simplemente voy a decir que fue genial, toda una sorpresa y me encanto, si iba a ver este tipo de sorpresas a lo largo del camino entonces había elegido bien en hacer la caminata. Termine del otro lado, mojada y feliz.

El camino siguió bordeando las montañas  Ailsa, hasta que llegue a un valle, nada como caminar por un pasaje llano después de subir y bajar piedras. A eso de las 17 de la tarde con el cielo despejado, llegue a la cabaña Lake Mackenzie Hut.

Lo primero que hice fue dejar la mochila en el pórtico y entre para registrarme. Era la sala comedor con una estufa de hierro a leña en el centro. Junto a la puerta estaba las instrucciones a seguir, simples y claras, elegir una cama y anotar el número de la cama y el número del ticket de la reserva en la planilla de control que el guarda parque controlaría después de las 20 horas.

Después de elegir la cama, dejar la mochila y ponerme algo de ropa a secar, me fui a recorrer el lugar. La zona de la cabaña se compone de dos edificios de madera, el principal con el comedor y la cocina en la planta baja y un conjuntos de camas marineras en el primer piso, en un edificio secundario hay otro conjunto de camas y entre ambos edificios se encuentran los baños. A unos metros de la cabaña se encuentra la casa del guarda parque y a unos 100 metro se encuentra la zona para acampar.

The Lake Mackenzie Hut (Link)

Los demás compañeros de cabaña se conformaban por viajeros solitario como yo, una pareja de amigas, una familia de 4 y lo que parecía ser un grupo de estudiantes de escuela primaria que estaban viviendo la experiencia de pasar una noche en la montaña, ellos llenaban el lugar con su alboroto y correrías, era lindo ver como disfrutaban de la experiencia y como se cuidaban  mutuamente.

A eso de las 20 horas, el guarda parque llego para presentarse con cada uno y preguntar de donde veníamos. Contó un poco de la historia del lugar, de las reglas, de lo que había que hacer si se presentaba un incendio, de como era la comunicación entre las distintas cabañas, la función del helicóptero que siempre sobrevolaba la zona. Alrededor de las 21 horas el sol todavía se resistía a irse, resistencia que ninguno puso al momento de ir a descansar.

Día 2 – De Lake Mackenzie Hut a Routeburn Falls Hut

6.30 de la mañana, el sol ya estaba arriba, me pregunte si alguna vez se había ocultado. Era una mañana con nubes que iban y venían y el viento soplaba con algo de intensidad.

Después del desayuno, cada uno armo su equipaje y se preparo para seguir camino, nadie partiría sin primero conocer las condiciones del clima y ver si el camino estaba habilitado. La noche anterior se había pronosticado que al día siguiente iba a ver fuertes vientos y bajo esas condiciones el camino no se abriría. A las 8 de la mañana el guarda parque ingreso a la cabaña y anoto los datos del clima en la pizarra y comunico que el paso estaba abierto. En menos de 15 minutos buena parte de los caminantes ya se había ido.

Emprendí el viaje con Geogia, una viajera Italiana que le gustaba hacer caminatas, ella se había propuesto hacer la mayor cantidad de caminatas que pudiera mientras estuviera en NZ. Como no consiguió reservar una cama en ninguna cabaña, lo único que podía hacer era caminar hasta el refugio Harries Saddle y después volver sobre sus pasos hasta The divide shelter donde tenia el auto.

Así que iniciamos el camino juntas pero pasado un rato nos separamos, ya que ella debía llevar un ritmo mas rápido si quería tener tiempo para volver y a mi nadie me corría ya que tenía todo el día para llegar a la siguiente cabaña.

A diferencia del día anterior que el camino transcurría entre el bosque casi selvático, donde apenas podías ver el cielo entre el follaje, el según día sería completamente diferente, el camino transcurría sobre la ladera de la montaña, expuesta a las condiciones climáticas.

A medida que subía en zig zag la ladera del Ocean Peak, la vista te permitía despedirte del lago Makenzie con sus aguas transparentes y frías. Momento de fotos, muchas.

Justo antes de pasar del otro lado de la falda, me encontré con Georgia que venia de regreso, nos despedimos y seguimos nuestros caminos.

Cuando al fin me encuentro al otro lado, entendí porque se cerraba el camino cuando había vientos fuertes, sobre el camino siempre se esta expuesto. El viento venia de frente, para avanzar debía encorvar me para evitar que el peso de la mochila, empujado por el viento, me llevase para atrás. Como el camino ondeaba a lo largo del trayecto, tenia momentos en los que podía caminar recta y otros donde tenía que prestar atención.

El viento de la montaña era frío pero no helado, aun así fue una gran idea ponerme la remera y calza térmica. Claro que esto depende de cada persona, a lo largo de todo el día vi a otros que caminaban en short sin ningún problema.

Para llegar al refugio Harries Saddle había que subir, subir en serio, prácticamente trepar. Así como el camino esta marcado y en los lugares correctos hay puentes, al momento de subir te encontrarás con estructuras que te permiten hacer la tarea aunque el esfuerzo y el trabajo solo dependen de vos. El trabajo y los cuidados que ponen los parques nacionales para hacer accesibles los caminos se ven a lo largo de todo la travesía.

En todo momento tuve esa vos interna que me decía, «el único camino es hacia adelante, sigue moviéndote» pero lo raro de eso era que me lo decía en ingles «one way, go ahead, keep moving» cuando me daba cuenta me preguntaba porque rayos me hablaba a mi misma en ingles? No tengo respuesta para eso, lo importante era que no me iba a volver sobre mis pasos.

Después de almorzar algo ligero (una manzana, un poco de chocolate y algo de Gatorade ) en el refugio Harries Saddle, seguí avanzando. El camino comenzaba a descender y sobre el lado izquierdo se puede ver una de las más clásicas vistas del trayecto, el lago Harris. Las nubes nunca dejaron el cielo, y eso fue una pena, creo que ver ese lago con un cielo despejado hubiese sido genial.

Pero la caminata tiene sus sorpresas y así como el día anterior me encontré con la cascada, este día me encontré con la nieve. No era mucha pero lo suficiente para dificultar el paso. En ese lugar se encontraba un guarda parque (de ahora en más lo voy a llamar F.) que estaba picando el hielo para que el paso quede libre. A F. me lo encontré a lo largo de todo el día, iba y venía entre los refugios controlando que todo estuviese en orden. Más tarde me di cuenta que era el guarda parque que vivía con su esposa junto a la cabaña Routeburn Falls.

Llegue a la cabaña a las 15:30 de la tarde, realmente no quería saber nada de nada, ya había tenido mi cuota diaria de subidas y bajadas.

Como en la cabaña anterior, cuando uno llega debe elegir una cama y registrarse en la planilla para que a las 19:00 el guarda realice el control.

The Routeburn Falls Hut (Link)

Me prepare el almuerzo con unas de las opciones que me había puesto Bobbie en la mochila, la comida para este tipo de excursión son lo más, solo tenes que calentar agua y esperar que el alimento se hidrate.

Más opciones en Back Country Cuisine

Otras cosas interesantes que había en la mochila

Tuve suficiente tiempo para escribir un poco y de leer uno de los libros que llevaba en el ereader. A eso de las 18:00 agradecí que F. que prendiera la estufa, si bien me había cambiado de ropa, el frío de todo el día no se iba. Pasada las 19 el F. saludo a todos y como el día anterior explico los procedimientos de seguridad ante un incendio y contó un poco de la historia del lugar. The Routeburn Track se encuentra en medio de dos parques nacionales que pertenecen a regiones distintas, Fiordland National Park (Fiordland) y Mount Aspiring National Park (Otago), así que existe algo de competencia entre las cabañas por el favoritismo del caminante ( Aaah! la sana competencia).

Los parques nacionales son los encargados del cuidado de las especies en extensión, en NZ la fauna se centra principalmente en la aves, entre estas especies se encuentra el KEA, que es un loro alpino y se caracteriza por ser muy inteligente, le encanta robarse – digo tomar prestado – las botas o cualquier otro elemento que quede a su alcance durante la noche, así que la principal advertencia de F. fue que nada quedase a la intemperie, ya que el pequeño tenia inmunidad diplomática por ser una especie protegida.

A eso de las 20 horas, me despegue de la estufa y me fui a dormir, recuerdo que entre sueños escuchaba como la lluvia, el viento y algún que otro relámpago azotaban la naturaleza pero no me importo, seguí durmiendo.

Día 3 – De Routeburn Falls Hut a Routeburn Shelter

El día no arranco despejado pero al  menos no llovía. Había llovido con todo durante la noche y eso trajo algunas consecuencias.

A eso de las 08:00 de la mañana, F. anuncia que el camino que conecta el pueblo de Glenorchy con Routeburn Shelter se encontraba cerrado porque habían caído unos arboles sobre la ruta y no sabían cuanto tiempo les iba a llevar liberar el camino.

Resulta que yo debía llegar el Ruoteburn Shelter para las 12:00 del mediodía ya que me iban a venir a buscar desde Glenorchy, iba a estar unas 4 horas recorriendo el pueblo y de ahí regresaba a Queenstown.

Como no tenia plan de contingencia, después del desayuno y de las advertencias, decidí iniciar camino así que tome mi mochila, los bastones y avance, «one way, go ahead, keep moving»

En este día no había nada que escalar, el camino era llano, ni siquiera tenia que prestar atención al camino, solo a los alrededores, aun así había algunos desafíos: algunos puentes colgantes que se balanceaban bastante, el primero te toma por sorpresa, después del séptimo te moves como pez por el agua.

Claro que con la tormenta de la noche, también había algunos arboles caídos sobre el camino, con lo cual tenías que estudiar la situación, o pasabas por arriba (trepando un poquito) o pasabas por debajo que era todo un desafío si no te sacabas la mochila. En las dos oportunidades que tuve, pase por debajo con la mochila puesta.

Había también cruces de agua que estaban bastante crecidos, y no había opción de cruzarlos sin mojarse los pies, pero buen es parte de la diversión y había que hacerle frente a todo lo que se presentará.

El camino se movía alrededor del río, que tenía un una anchura de más de 3 metros, y el agua de color esmeralda corría con bastante fuerza. Sobre el sendero, hay lugares donde podes acercarte a la orilla y permanecer ahí un rato observando la fuerza de la naturaleza.

La caminata del tercer día la hice en 4 horas, como siempre no le puse mucha velocidad, sabía que estaba llegando al final del recorrido y no me quería apresurar.

Por el camino me encontré con F. que había salido después que yo y ya estaba de regreso, me pregunto que iba a hacer porque el camino estaba cerrado y nadie iba a poder llegar al refugio para buscarme, le dije que no lo sabía pero que de todas formas iba a llegar al refugio, entonces me comento que más adelante me iba a encontrar con otra guarda parque (la voy a llamar J), que le preguntase a ella si tenia alguna novedad sobre la situación de los caminos y dicho esto me despedí de él y seguí mi camino.

Pasado un tiempo y muchos puentes colgantes, un cruce de agua del cual no puede evitar mojarme y otro árbol caído sobre el camino, me encontré con J. que me informo que todavía no había noticias sobre la apertura del camino. Me ofreció  la posibilidad de pasar la noche en Routeburn Flats Hut en el caso de que el camino no se abriera, lo cual agradecí y nos separamos, cada uno por su lado.

Llegue a Routeburn Shelter a las 12 am y me encontré en ese lugar con Jill y Dan. Pasamos 4 horas charlando hasta que el paso se abrió y cada uno siguió su camino.

Mi historia por The Routeburn Track tiene una historia dentro de la historia y si quieres saber que hable con Georgia en el día 1, que hable con J. en el camino,  que hicimos con Jill en el día 3 y como esta historia termina con final feliz, te lo cuento en la historia más allá del sendero

Sin ninguna duda lo mejor que puede hacer en este viaje a NZ fue hacer The Routeburn Track. Ahora quiero hacer los otro 8 Great Walks

Notas y Tips:

  • La caminata la realice 25-27 de noviembre 2015.
  • Es una muy buena idea alquilar bastones de hiking, fue lo mejor que puede hacer.
  • Llevar barras de cereales con chocolate, es un boom de energía.
  • Dentro de la temporada alta, las cabañas cuentan con gas y agua que dentro de todo es potable. En temporada baja, estos elementos los tenes que llevar como parte del equipaje.
  • La caminata se puede hacer sol@, aunque nunca estas verdaderamente sol@.
  • Es un viaje de ida, una vez que lo haces, no hay vuelta atrás queres hacer el siguiente

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